sábado, 7 de enero de 2012

La que nos espera

Hola Lector(es) y/o Lectora(s),

Que los políticos no cumplen sus promesas electorales es algo que hasta el más inocente y crédulo de los votantes conoce a ciencia cierta. El PP se presentó a las elecciones con la clara promesa de no subir los impuestos y, sin llevar ni un mes en el poder, ya ha incumplido este punto. La excusa es que el déficit encontrado es mayor de lo esperado.

Los socialistas alegan, ante este desajuste del déficit, que los ingresos previstos eran más altos que los en realidad se recaudaron, puesto que se basaban en unas previsiones de crecimiento mayores, y avaladas por el FMI, la UE y otros engendros económico-burocráticos. Es decir, que los presupuestos se hicieron cuando aún creíamos que nos escaparíamos de la segunda recesión de esta profunda crisis. Sin embargo, las previsiones económicas hace décadas que no se cumplen, y la economía, lejos de repuntar, se escora dramáticamente hacia una constante depresión.

El PP, aprovechando una mayoría incuestionable (y unas irresistibles presiones germanas), ha anunciado la subida del IRPF para todo Dios, con especial escarnio a las rentas medias y altas. A su vez, y desmontando el ideario socialdemócrata, suben ligeramente las pensiones, mantienen los subsidios del paro y congelan (de momento) los recortes en los salarios de los funcionarios. Sabe bien don Mariano que los únicos que saldrían a la calle a protestar son los funcionarios, como bien sucede en Catalunya (que, como dice Enric Juliana, es el banco de pruebas de las políticas de recortes).

No obstante, este es el inicio de las tijeras, a la espera de que Javier Arenas se haga con la Junta andaluza y desbanque por fin a los socialistas de su último bastión de poder. Cuando en Sevilla gobierne lad erecha, los recortes se acrecentarán: subida del IVA, tijeretazo a las políticas sociales, bajada de sueldo a los funcionarios y ofensiva de ancho calado con(tra) las autonomías. Recentralizar España será la panacea económica para salir de la crisis, y así nos lo venderán.

El mensaje que se intenta transmitir a la sociedad es doble: por un lado, las autonomías deben ser llamadas al orden y deben ser despojadas de ciertas competencias que nunca debieron ser traspasadas: cultura, sanidad, fomento, política fiscal… Por otro, la bajada de sueldo de los funcionarios se hará con la complicidad y simpatía de la ciudadanía: ha calado hondo el pensamiento de que sobran funcionarios, de que estos trabajan poco y de que están demasiado protegidos. Cabezas de turco de la crisis, estos millones de empleados públicos estarán en la picota durante buena parte de la legislatura, con el beneplácito vengativo del resto de trabajadores y empresarios.

¿A qué nos aboca el descrédito hacia el empleado público? A un mayor apoyo social hacia la privatización de los organismos y servicios estatales: auténtico motivo de las políticas neoliberales. Así, con unos sindicatos y una oposición de izquierdas desacreditada y dividida, y unos funcionarios denigrados socialmente, el capitalismo agresivo habrá ganado una batalla en la guerra que él mismo provocó.

¿A qué nos aboca el descrédito de las autonomías? A una reconcentración de las competencias y a una disolución de las funciones autonómicas, y todo ello con la aserveración tácita del gran partido opositor. Rubalcaba así lo hizo patente en la presentación de su candidatura: más España, más unidad, más patriotismo.

Pero se presentan dos contratiempos a estas maniobras constructivas de un (pseudo)nuevo estado. El primero radica en el funcionariado. Con la pérdida de poder impositivo de los trabajadores públicos, el consumo decrecerá irremediablemente, ralentizando la recuperación económica. Además, un funcionariado caliente afectará al funcionamiento de los servicios sociales: hospitales sin personal, escuelas en precario, administración más lenta y farragosa, justicia pasivamente estancada y, cómo no, constantes huelgas, paros encubiertos y protestas sociales. Esta atmósfera creada afectará a la percepción ciudadana respecto al funcionamiento del estado y de las administraciones gubernamentales. El caos, la desidia o la idea de un país que se desmorona desde sus cimientos puede ser mucho más perjudicial que una subida de impuestos o unos recortes sociales. Aflorarán inevitablemente movimientos antisistema, antiestado, anticapitalismo, antiburocracia… caldo de cultivo de revueltas (que no necesariamente de revoluciones), ideas y partidos escasamente democráticos (que no necesariamente dictatoriales y fascistoides) y, en definitiva, un claro retroceso democrático.


El segundo problema que se genera es el debate mal cerrado de la concepción del estado español. Las islas que resistieron a la marea azul PPopular, Euskadi y Catalunya, no consentirán una recentralización en el concepto de la España Plural. Tensarán cuerdas y surgirán tiranteces entre los que desean una única y unida España (la inmensa mayoría de la sociedad española) y los que desean que, como mínimo, las cosas sigan como hasta ahora (es decir, la inmensa mayoría de las sociedades vasca y catalana).

La que nos espera...

martes, 27 de diciembre de 2011

Despues del 20-N

Hola Lector(es) y/o Lectora(s),

La marea azul ha borrado del mapa ibérico el rojo socialista. El mapa de las elecciones generales era muy locuaz; solo las provincias rebeldes vascongadas y catalanas desentonaban en la tónica general. Es el hecho diferenciador más claro desde la instauración de la democracia. Y lejos de causar una reflexión en la clase política española, han pasado totalmente desapercibidas.

El nuevo Presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, afronta esta cruda etapa con algo más importante entre manos que el destino de una parte incomprendida de las Españas. La crisis amenaza, y no decrece, y Alemania se impacienta. Rajoy al menos ha conseguido algo de margen: un paquete de recortes ahora y otro en marzo, después de las elecciones andaluzas. La (re)conquista de España no puede ser completa hasta la conquista del Reino de Granada, como en 1492. Pero creedme, Rajoy no querría estar gobernando, porque duda de que sea(mos) capaz de salir de esta en breve.

Mientras, el PSOE se retira a lamerse sus heridas, que son muchas y profundas. No es un problema ideológico de la izquierda española, que también, sino que el vacío de la socialdemocracia afecta a toda Europa. Y lo peor que le puede pasar a la socialdemocracia es que, tras la crisis, haya un profundo sentimiento de vengaza contra las clases privilegiadas y los recortes en el estado del biniestar, porque ello sería pan para hoy y hambre para mañana. Les daría una prórroga de 15, tal vez, 20 años, pero al fin debería suceder un debate interno, de gran calado, sobre la construcción de un sistema económico y social alternativo a este capitalismo. Hasta entonces, a contracorriente.

La legislatura comienza pues con una mayoría absolutísima, con una monarquía salpicada y un principal partido opositor en plena guerra civil encubierta. Por suerte, jamás el Congreso fue tan plural. Por desgracia, jamás un Congreso tuvo menos poder que ahora.

Y Europa? Europa ya no existe.

sábado, 24 de diciembre de 2011

Resumen del 2011

Hola Lector(es) y/o Lectora(s),

Catalunya, región incomprendida e incoherente, agranda su desafección con España sin que ello se traduzca en victorias electorales de los independentistas. A lo sumo, cambia el largo y duradero color rojo del gobierno de su capital, a pesar de que el mismo partido en la Generalitat lidere los recortes a nivel nacional. El fútbol se convierte en el único motivo de orgullo ante una sociedad hastiada, desecantada y claramente desorientada. En calidad de la región más europea de las Españas, Catalunya ve asomar las orejas a los partidos xenófobos cual democracia escandinava se preste, puesto que las crisis son caldo de cultivo de ideas autoritarias.

España sufre el cuarto año de crisis entre ataques de los mercados y amenazas germanas. El 15-M se recuerda lejano e idealista, dipositadas en sus abstractas manos la fustración y la voluntad de cambio de una sociedad angustiada. Los terroristas etarras declaran un abandono de las armas permanente que escasamente incide en la sociedad en general, puesto que esta es una época de descreídos e incrédulos. Las elecciones municipales ya auguraron una marea azul que se hizo imparable en las generales de noviembre; el PSOE en desbandada, en caótico estado y en guerra civil encubierta, busca un referente que lo convierta, sino en partido ganador, al menos en opción creible. Rajoy se erige en estadista moderado y prepara los recortes que sacudirán los cimientos de un país que se hasta hace bien poco se creyó rico.

Europa, cuna de occidente, se encoge ante las continuas recesiones económicas y, de entre las cenizas, surge un líder de habla alemana para hacerse con el control absoluto, como si todo fuera parte de un plan tremendamente astuto y trazado con anterioridad. Los PIGS han caído, los tecnócratas se hacen con el poder y se desaloja al último gobierno socialdemócrata de Europa. Adiós de Zapatero y de Berlusconi, hola a las democracias tuteladas por Bruselas. El Norte domina al Sur, y los anglosajones se baten en retirada.

El mundo inició el año con esperanzas árabes fruto de sus revolucinarias primaveras twitteadas. Cayó Gadaffi y murió Bin Laden. Los BRIC crecen en tamaño e influencia y África crece gracias a las inversiones chinas, los nuevos banqueros-imperialistas de nuestro planeta.  Nace Sudán del Sur, para convertirse paradójicamente en uno de los estados más pobres del continente. El ciclo iniciado el 11 de setiembre de 2001 termina con derrota de occidente y sacudida de oriente; el terrorismo islamista decrece y la influencia estadounidense y europea se elimina. Nace una nueva era, en la que Europa es menos Europa, los EEUU se enclaustran y los emergentes toman el relevo. La era post-capitalista empieza ahora. Y todo quedará de igual manera que hasta ahora: mismo perro, distinto collar.



miércoles, 16 de noviembre de 2011

El consuelo del voto

Hola Lector(es) y/o Lectora(s),

No sé si es porque voy muy estresado, o porque las inminentes elecciones me la traen al pelo, pero tengo muy pocas ganas de comentar nada que sucede últimamente. Pero...

Señores, el domingo votamos. Ya no es cuestión de decidir quién nos gobernará (porque todo el mundo sabe que, gane quien gane, gobernará Merkel). Es cuestión de que, por una vez cada cuatro años que nos preguntan nuestra opinión, debemos hacer un ejercicio básico de democracia.

Este ejercicio básico es el dipositar una papeleta (bueno, de hecho dos) en una urna. Si queréis saber mi opinión, esta vez deberíamos votar en masa, pero no a los partidos tradicionales, sino a partidos que sabemos que nunca podrán gobernar. Sería nuestro derecho a la pataleta, nuestra muestra de disconformidad con los sistemas establecidos. Pero eso no pasará; somos, hoy más que nunca, una sociedad totalmente tutelada. Y además, nos lo merecemos.

Nos lo merecemos por nuestro pasotismo, nuestra desazón y nuestro nihilismo social. Nos lo merecemos porque solo sabemos opinar de política a la contra, a base de crítica y no de propuestas. Y a la vez, aceptamos el sistema, porque siempre dejamos que nos arrastre la corriente, en una apatía total hacia nuestros derechos como ciudadanos.

Yo creo en la democracia directa como principio, pero también soy consciente de que, como masa, no estamos para nada preparados ante este salto socialmente evolutivo. Pero, ¿qué hago para cambirlo? Pues, como mucho, escribir mis reflexiones en un blog. E incluso así, me sentiría eternamente satisfecho si consigo que una persona, solo una persona, se muestre disconforme aunque sea durante un instante. Es decir, aspiro a poco, y hago menos para cambiarlo. Yo, aquí y ahora, represento un prototipo de ciudadano indignado individualmente pero sin ganas, ni medios, ni ideas ni objectivos para cambiar una sociedad a todas luces decadente. Pero...

El domingo votaré, y votaré a un partido que jamás obtendrá representación, porque nada a contracorriente. Con eso, me sentiré satisfecho, quizás durante un tiempo, pensando que hice algo para cambiar nuestra sociedad. Amargo consuelo...

El hombre desdichado busca consuelo en la amalgama de su pena con la pena de otro, dicen que dijo Milan Kundera

viernes, 28 de octubre de 2011

La intención es lo que cuenta

Hola Lector(es) y/o Lectora(s),

Hay bromas que son graciosas, hay otras que no tanto. Que Peces-Barba, padre de la Sagradísima Constitución Española, haga bromas histórico-políticas sobre la relación entre Catalunya y España puede ser gracioso pero es inadecuado.

Para los navegantes despistados, Peces-Barba declaró que  “qué hubiera pasado si nos hubiéramos quedado con los portugueses y hubiésemos dejado a los catalanes. Quizá nos hubiera ido mejor”. Además, y comentando sobre una posible secesión catalana, manifestó “No soy pesimista, estaremos en mejores condiciones que en otras épocas. No sé cuántas veces hubo que bombardear Barcelona.(...) Creo que esta vez se resolverá sin necesidad de bombardear Barcelona”

Qué queréis que os diga, a mí como broma no me ha hecho gracia. Pero entiendo que una persona leída, interesada por la política y la historia, pueda hacer tales reflexiones en tono jocoso. Que Peces-Barba lo piense, me parece genial. Que lo diga en público, no tanto. Pero lo peor viene tras un pequeño análisis.

Primero de todo, introduce aquí el concepto “nosotros-ellos”. El “nosotros” de Peces-Barba es España. El “ellos” somos los catalanes. Está dando por sentado algo que para nosotros tal vez sea obvio, Catalunya no es España. Los catalanes no somos españoles. Aunque para más de un catalán esta concepción sea motivo orgullo y reafirmación, para alguien que aún cree que podrían tenderse puentes entre Catalunya y España debe ser frustante. Que te lo digan tan claramente los que, en teoría, mandan y controlan (y dominan, por qué no decirlo) a Catalunya, es como decirte que eres algo extraño, algo ajeno, casi como un apestado o un intruso. Bien, esa es la mentalidad subyacente de España: Catalunya, por más que pasen los años, nunca será 100% España. Porque A no es B, como decía el post anterior.

Segundo, y ojo porque esto es mucho más peligroso, es la reacción a tales palabras. Los abogados catalanes que estaban presentes en la conferencia de Peces-Barba, al oír las declaraciones, se marcharon de la sala.Y Peces-Barba dijo, literalmente “dejad que salgan los que tienen que salir”. Y el resto del público aplaudió a rabiar. Querido(s) Lector(es): ¿cómo os sentís en un país que trata así a una parte de sus ciudadanos? ¿Qué escándalo se armaría si, en vez de catalanes, fuera con inmigrantes, mujeres u homosexuales?¿Os podéis imaginar esta misma situación con cualquier otro colectivo y que nadie, nadie, nadie en este puto país llamado España lanzase el grito al cielo, protestase, o rompiese una lanza a su favor?

Y tercero, quizás más cruel y denigrante. Peces-Barba, en sus disculpas, alegó que no era lo mismo hacer bromas con los bombardeos que sufrió Barcelona que con las víctimas del terrorismo o el bombardeo de Gernika. ¿Sabéis por qué dice que no es lo mismo? Porque los bombardeos de Barcelona fueron hechas por España, y el resto, no. Así de simple, así de cruel, así de tajante. Las salvajadas, genocidios o crueldades ajenas (no españolas) son ofensivas. Las propias (españolas) son anécdota de la historia. A pesar de que ninguna otra ciudad de España ha visto morir tanta gente inocente en manos del Ejército Español.

En resumen, las "bromas" en sí no deberían suponer problema alguno. Es la intención que hay detrás la que debe hacer reflexionar. Porque, como siempre se ha dicho, la intención es lo que cuenta.


Porque A no es B

Hola Lector(es) y/o Lectora(s),

El otro día (me) discutí con una chica, asturiana ella, por el tema del catalán. La verdad es que le entré al trapo, cual toro resoplando ,en cuanto soltó una frase, tristemente típica pero que (yo creía que) estaba en desuso: “Aquí (en Catalunya) solo se debería hablar español”.

Dejando de lado su afirmación, no es la primera vez que intuyo un fuerte nacionalismo español en gente proveniente de Asturias. Por lo que he podido ver, y quizás me equivoque, los asturianos sienten un profundo amor por su tierra, por Asturias, por su patria chica. Sin embargo, este sentimiento es completamente compatible con una estima igual de intensa hacia España.

Para clarificar esta reflexión, es la misma situación que me sucede a mí con L’Hospitalet y Catalunya: es un conjunto que forma parte indiscutiblemente de otro conjunto mayor. Un hospitalense es por definición ciudadano catalán. Por la misma razón, un asturiano es ciudadano español.
 

En la imagen anterior, A es Asturias y B es España. O lo queviene a ser lo mismo, A es L’Hospitalet y B es Catalunya.

Aquí un lector mesetario podrá alegar que lo mismo se podría aplicar a Catalunya y España. Pero yo, que soy de()formación de ciencias, aplico las matemáticas de conjuntos y digo que no, que no es lo mismo, por una sencilla razón matemática: el conjunto Catalunya no está exclusivamente integrado en el conjunto España. El conjunto catalán se extiende desde el Ebro hasta más allá de los Pirineos, o ¿es que un catalán del norte no se puede sentir catalán? Y este catalán del norte, ¿es catalán y, por tanto, español? Pues no, obviamente.
En la imagen anterior, A es Catalunya y B es España. La intersección de ambas es la Catalunya española.

Volviendo con los asturianos, ellos tienen muy claro que se puede ser asturiano de pura cepa y español puro y duro, y ven como una anomalía, un capricho catalán, que nosotros no creamos que hay una relación tan clara entre Catalunya y España. ¿Las razones? Históricas, políticas, sociales, y un largo etcétera.

Históricas, porque la gran mayoría de guerras en las que han tenido que luchar generaciones de catalanes han sido, o contra Castilla, o contra Francia. Además, porque España se ha construido sobre una base sólida y uniformemente castellana, que no ha incluido otras sensibilidades nacionales (como sí sucede en Suiza, Bélgica o Canadá) o no las ha respetado y diferenciado suficientemente (como sí sucede en el Reino Unido, entre Inglaterra, Escocia y Gales).

Políticas, porque desde la Primera República (allá por el 1870) no ha habido ni un solo Presidente del Gobierno español que fuera catalán, siendo como somos un 18% de la población y casi un 25% del PIB. Porque cualquier partido catalán (que no necesariamente catalanista) ha sido visto desde siempre como un partido extraño y sospechoso de separatismo. Porque da la impresión de que cualquier idea que provenga de Catalunya es nociva y contraria a España.

Sociales, porque jamás se ha hecho nada para defender la cultura catalana desde España. Porque el Instituto Cervantes, pagado por todos, solo defiende el castellano. Porque las tradiciones españolas siempre han sido las castellanas, las andaluzas, las manchegas, las madrileñas, las asturianas, las aragonesas, pero nunca las catalanas. Por cosas como esta o esta o esta.



miércoles, 19 de octubre de 2011

Puro politiqueo

Hola Lector(es) y/o Lectora(s),


Ayer mismo, en el programa El Convidat de Albert Om, entrevistaron a Gerard Quintana, músico y líder de la banda catalana Sopa de Cabra. Para aquel que pudo ver el programa, tal vez le chocó que Gerard, hombre catalanoparlante y exponente de la música rock catalana, hablase con sus hijos en castellano. Si, como yo, decidisteis mirar otra cosa, quizás os hayáis enterado de tal hecho en los diarios digitales o en el twitter, donde el hashtag #yerardquintana hizo cierto furor.

Pues bien, parece que todas las sociedades cuentan con talibanes intransigentes, y Catalunya no es la excepción; miles de twitters criticando que el músico les hablase a sus hijos en el idioma de Cervantes. Se equivocan quienes pretenden imponer un idioma, y más si esta imposición se intenta realizar en la más estricta intimidad de una familia. Esto no es sino el reverso de lo que en épocas pretéritas se hacía en Catalunya. ¿Queremos convertir nuestra sociedad en algo menos que una dictadura franquista?

Por supuesto, y aunque tal hecho pueda causar sorpresa, se debe aceptar con la naturalidad que se haría si, en vez de elegir el castellano como lengua de comunicación con su familia, eligiese lenguas tan chics como la inglesa o francesa. Nadie se quejaría tanto, ni habría tanto ruido mediático. Esto solo sirve para demostrar que, aquí en Catalunya, existe el mismo recelo, el mismo odio o la misma cerrazón hacia el castellano que la que se demuestra diariamente en España hacia el catalán (valgan las quejas de varios medios en que fuera Pa Negre la película que representara a España en los Oscars…)

Que Gerard hable lo que quiera con sus hijos. Cada uno debería ser libre de hablar en su casa lo que le salga de las mismísimas laringes. Porque, criticando a Gerard Quintana, un catalán se sitúa al mismo nivel que un español intereconomizado.

Pero como me gusta repartir estopa a todo lo que se mueve, Gerard Quintana se equivoca en una cosa. En declaraciones posteriores, el músico decía, literalmente: “No pienso imponer que hablen una lengua”. Aquí yerra, en el concepto y en la forma. En la forma, porque da a entender que quienes hablan en catalán con sus hijos les están imponiendo el catalán. En el concepto, porque es él quien, eligiendo fríamente una lengua y no otra, está imponiendo una lengua a sus hijos que, según declara, no le es del todo propia.

En el fondo, la lengua con la que hables con tus hijos no debe ser una lengua impuesta o ajena a tu cultura. Debe ser, sin ningún tipo de dudas, aquella que te salga del corazón, de la estima, del amor. Aunque suene cursi. Lo demás, es decir, el simple y frío acto de elegir una lengua en cuestión para hablar con tus hijos, es puro pijerío o politiqueo. 


Normalidad democrática


Hola Lector(es) y/o Lectora(s),

Por primera vez en la historia del mal llamado conflicto vasco se intuye un final. Parece que ETA necesitaba de un paripé organizador para anunciar el cese definitivo de la actividad armada. Este paripé (o conferencia negociadora, según quien lo lea) ha sido avalado por personalidades internacionales como Kofi Annan, Gerry Adams y ex primeros ministros de Irlanda y Noruega. Pero ni un solo miembro de los gobiernos vasco, español y francés ha sido invitado, pues su presencia habría otorgado de cierta oficialidad a este proceso negociador.

Más allá de esta escenificación, con declaraciones de por medio, comisiones prodiálogo y propaz y brindis al sol de la reconciliación, el simple hecho que algo similar se realice es síntoma inequívoco que algo se está moviendo en el seno de la sociedad vasca, algo que empezó tal vez con el malogrado Miguel Ángel Blanco.

Que algo se mueve en el País Vasco es más que evidente. Ante la avalancha electoral prevista para Amaiur y el próximo fin de ETA, el PNV ha jugado fuerte por esta cumbre negociadora, con vistas a que los votos que pierda por su ala soberanista sean los menos posibles. A su vez, esa aura que desprende el comunicado de los mediadores sobre una posible consulta en Euskadi suena a música celestial para los peneuvistas más añorados con Ibarretxe y su plan.

El PSE, marca blanca del PSOE en Euskadi, va por libre (Recordemos que, cuando los socialistas pierdan Andalucía, el único barón que les quedará será precisamente Patxi López.) Conscientes de que el PSE es muy pero que muy minoría en la sociedad vasca, el Lehendakari juega al sí pero no. Sí al diálogo pero que negocien otros. Sí a la democracia, pero no a las consultas. Sí a que los abertzales se puedan presentar a las elecciones, pero mejor para el PSE si Batasunas o sucedáneos no están en las instituciones. López, el último de los socialistas, quiere ser equidistante entre el sector gudari y el sector españolista. Y eso, amigo Lehendakari, es imposible, porque Euskadi, aunque sea tierra de matices, al final las posturas acaban siendo o blanco o negro.

Y cómo no, al PP no le interesa para nada que ETA deje de existir. Claro que desea que no haya más muertos, faltaría más, pero sabe que electoralmente la existencia de ETA le va de perlas. Salvando las abismales distancias entre las pistolas y las urnas, el PP es el reverso de los abertzales. Pero lo que no es de recibo es la beligerancia popular hacia un proceso de negociación y disolución de ETA, acusando a los mediadores internacionales de poco más que fantoches, y a los socialistas, de poco menos que traidores.

En el fondo, una contraprestación por parte de España no es del todo injusta. Durante estos 40 años de democracia, la lucha antiterrorista ha justificado acciones españoles que se salen de lo que un honrado demócrata podría considerar como justo.

El primero es que los presos etarras, a diferencia del resto de presos, no cumplen con las leyes en materia penitenciaria. Un preso común, aun siendo un asesino en serie, debe cumplir su pena en una cárcel lo más cercana posible a su domicilio y a su núcleo familiar. Los etarras están desperdigados por las cárceles de la península y de las islas.

El segundo es la ley de partidos. Ese engendro antidemocrático solo ha servido para dejar fuera de las instituciones a una destacada minoría de Euskadi. Por relativizar esta ley y su intención, a ningún Primer Ministro del Reino Unido se le ocurrió nunca ilegalizar al Sinn Fein, brazo político del IRA, ni encarcelar a Gerry Adams, su más conocido representante.

El tercero punto es el que más temor puede despertar a los más acérrimos españolistas: un referéndum. El miedo a tal posibilidad es tan grande que incluso los más aznaristas considerarían un mal menor aceptar el primer y segundo punto si con eso se evitan tener que ceder en el tercero. Pero claro, un referéndum en Euskadi tendría su réplica inmediata en Catalunya. Y, quién sabe, tal vez alguno de los dos sale que sí a la separación…

Por otro lado, la cesión del Estado en estos tres puntos no sería una compensación a ETA por dejar de matar. Solo sería una vuelta a la normalidad democrática, una normalidad de la que España jamás ha disfrutado.


jueves, 13 de octubre de 2011

Locuciones latinas

Hola Lector(es) y/o Lectora(s),

Recientemente, revisando unos documentos técnicos en inglés, me encontré con las abreviaturas i.e. y e.g. (que tal vez algunos de vosotros os las habréis encontrado y sepáis qué significan). Como me picó la curiosidad, he decidido compartir lo que aprendí, para uso y curioseo ajeno. Además de las estas abreviaturas con origen latino, añado algunas más para completar la familia romana.

i.e.: Siglas de id est, que literalmente significa “esto es”. Por lo que se ve, de uso bastante común en textos ingleses, y que aquí podríamos utilizar como “o sea” o "es decir", para posteriormente enumerar algunos ejemplos. Así, diríamos “Los muebles de Ikea son ideales para parejas jóvenes, i.e., son baratos, fáciles de manejar y fáciles de montar”

e.g.: Siglas de exempli gratia, que vendría a ser “por ejemplo”. Un uso de la expresión sería “En Ikea hay muchos muebles, e.g., camas, mesitas, armarios o estanterías”. Cabe destacar que si se usa esta abreviación, no se puede acabar la enumeración con un etcétera, puesto que ya va implícito.

Etcétera: Hilando con la anterior, aunque no sea exactamente una abreviatura, su significado original me ha resultado muy coherente. Proviene, cómo no, del latín, de las palabras et caetera, que significan literalmente “y lo siguiente”. Se ve que en latín se pronuncia “et caitéra”… Curioso.

q.e.d: Esta expresión me la encontré por primera vez en una clase de Mates en el colegio. Y me quedé a cuadros. Pues bien, esta locución se usa cuando se finaliza una demostración matemática y son las siglas de Quod Erat Demostrandum, es decir, “lo que se quería demostrar".

R.I.P: Comúnmente la gente, aun sabiendo que es latín, piensa que son las siglas inglesas Rest In Peace. No se aleja mucho del verdadero origen, Requiescat In Pace, que no deja de ser el “Descanse en paz” de toda la vida… o muerte (vale, lo sé, no ha hecho gracia). Curiosamente, este epitafio fue introducido por la Iglesia cristiana, puesto que los romanos utilizaban otras siglas: S.T.T.L, Sit Tibi Terra Levis, o “que la tierra te sea leve”. Mucho más coherente con la mitología romana, en el que los muertos, buenos o malos, ibantodos ellos derechitos al inframundo, con toda la Tierra sobre sus cabezas. Que fuera leve era la manera de decir que su estancia en el Hades fuera lo más tranquila posible.

INRI: Esta inscripción cuelga normalmente de la efigie de un Cristo, y son las siglas latinas de Iesus Nazarenus Rex Iudaeorum, “Jesús de Nazaret, Rey de los Judíos”. Dice la Biblia que lo de rey de los judíos fue una mofa de los romanos, porque Jesucristo no fue rey de nada ni de nadie, en todo caso un profeta religioso. De esta sigla se ha creado una expresión castellana que dice “y para más inri...", que no deja de ser un “y por si no había poco…”.

SPQR: ¿Cuántas pelis de romanos hemos visto en el que las legiones portan estandartes con esta inscripción? Pues bien, SPQR son las siglas de Senatus Populusque Romanus, o sea, “el Senado y el Pueblo de Roma”. Qué bonito sería que actualmente, cuando saliese una ley en el BOE, esta fuera firmada por “el Gobierno y los ciudadanos españoles”…

A.E.I.O.U: Sí, sí, no me he equivocado. No es borriquito como tú, tururú. He guardado la más curiosa (y más desconocida) para el final. Estas siglas eran el lema de la Casa de los Habsburgo, que gobernaron España desde Carlos Quinto (aprox 1500) hasta Carlos IV el Hechizado (aprox 1700). La divisa familiar significaba “Austriae Est Imperare Orbi Universum”, o lo que es lo mismo, “le corresponde a Austria gobernar el mundo”. Y sí, durante casi doscientos años lo consiguieron.


España: demagogia y mala gestión

Hola Lector(es) y/o Lectora(s),


Decía en el último post que una de las cosas que debemos exigir a nuestros políticos es que eviten hacer demagogias y populismos. Pues como sucede en cualquier campaña electoral que se precie, ya ha aparecido el primer disparo populista, y de la mano del candidato de CiU, Duran i Lleida.

Este democristiano arreció la demagogia y la confrontación entre regiones, declarando que el PER (Plan de Empleo Rural) era un chanchullo político andaluz para pagar a la gente por ir al bar. Tal cual. No como en Catalunya, continuaba Duran, que los payeses lo pasan francamente mal para poder cosechar y cultivar, sin ayudas ni beneficios.

Vamos a ver, y vayamos por partes. El PER es un subsidio que se paga con fondos europeos en siete comunidades españolas, (las más pobres, para que quede claro). Así, un jornalero de temporada que trabaje en el campo durante 20 días tiene derecho a un subsidio durante seis meses. Parece un chollo, ¿verdad?. Trabajo 20 días para cobrar medio año del Estado.

Pues sí, es un chollo, no lo vamos a negar, pero este chollo ha permitido que miles de jornaleros no hayan de emigrar a las ciudades y dejen deshabitado el campo. A su vez, el PER ha frenado ligeramente una hipotética inmigración extranjera para suplir los puestos vacantes de jornaleros (Duran i Lleida, eso a usted, lo de frenar la inmigración, le tendría que poner palote, digo yo...). Y tampoco es que sea excesivo el gasto del PER: 200 millones anuales, que viene a ser como dos Aeropuertos de Lleida pero mejor invertidos. O no.

Porque, tras las declaraciones de Duran i Lleida, sin duda polémicas y demagógicas, han reaccionado los políticos andaluces. Portavoces del PP, PSOE e IU han acusado al dirigente de Unió de racista, clasista y xenófobo. Pero no se ha oído ni una sola voz crítica contra lo que, a todas luces, es un subsidio agrario desproporcionado.

Es decir, ante la demagogia, la respuesta es más demagogia, pero ni una sola propuesta de enmienda, cambio o solución. ¿Y por qué? Porque el PER da votos. Por eso desde el año pasado, en plena crisis, los días mínimos a trabajar para cobrar el PER pasaron de 35 a 20. Y nadie dijo ni pío.

Pero, visto desde el punto de vista catalán, lo que vino a decir Duran i Lleida (a quien le falló el ejemplo) es que no es justo que las regiones ricas, contribuyentes netas, tengan menos servicios que las regiones pobres, receptoras de estas contribuciones. Es decir y en este caso, que un jornalero andaluz (o extremeño, o manchego, o murciano...) tenga un subsidio y no en cambio un jornalero catalán (o navarro, o valenciano, o balear...).

Este argumento vale tanto para España como para Europa: no sería justo, por poner un ejemplo, que Alemania tuviera menos servicios que Grecia... Pero es que esto en Europa nunca ha pasado, no pasa y difícilmente pasará. Pero España, ay... España es otro cantar.

Aquí la “solidaridad” desequilibrada es obligatoria, y no hay opción de queja o de reforma. A no ser que seas vasco o navarro, quee ntonces puedes ir a tu bola. Pero si eres catalán, balear, valenciano (¡o madrileño!), te toca pagar más para recibir menos que aquel que paga menos y recibe más. Pero esto no es lo peor. Especialmente los últimos años se ha mezclado esta solidaridad desequilibrada con una pésima gestión del dinero público. Lo Mal Govern, en catalán antiguo.

Aquel que pudo ver el pasado domingo el programa de la Sexta, “Salvados”, tuvo una ración extra de lo que se puede definir como mala gestión: aeropuertos de miles de millones de inversión sin pasajeros ni aviones, AVEs a pueblos perdidos del Pirineo oscense o con tantos viajeros como pueden caber en un ascensor, obras faraónicas sin uso ni beneficio…

Para solucionar la solidaridad desequilibrada, se está proponiendo un nuevo pacto fiscal, pero ante la mala gestión… ¿quién habla de solucionar la mala gestión? Nadie. Porque en el fondo sabemos que nosotros mismos, los ciudadanos, callábamos como putas muertos cuando había bonanza económica y las administraciones gastaban a espuertas. España, país de demagogos y malos gestores.

¿Será verdad aquello de que cada país tiene los gobernantes que se merece…?