lunes, 28 de febrero de 2011

Países Catalanes (o no)

Hola Lector(es) y/o Lectora(s),

La Comunidad Valenciana se ha quedado sin poder ver TV3. Legalmente, no hay ni un solo pero: las televisiones autonómicas deben poderse ver solamente en la propia autonomía, a no ser que hayan pactos de reciprocidad entre varias Comunidades. Pero, como siempre, lo que fallan son las formas.

Veamos los antecedentes: la asociación Acció Cultural del País Valencià (ACPV) comenzó la emisión de TV3 en toda la Comunidad Valenciana mediante varios repetidores propios, mucho antes de que naciera Canal 9. Cuando los valencianos crearon su canal, usaron las mismas frecuencias de emisión que utilizaba ACPV para irradiar TV3. El Gobierno español (el Ministro de Industria de entonces, José Barrionuevo, que ahora está en la cárcel...) intentó cerrar los repetidores de ACPV, pero la justicia lo impidió. Así, Canal 9 tuvo que usar otra frecuencia.

Vino la TDT, y el Ministro de Industria de entonces (José Montilla) asignó las frecuencias de TV3 en Valencia para La Sexta (que el lector saque sus propias conclusiones...). Entonces, ACPV comenzó a usar el múltiplex de TV3 en Catalunya.

Pero la Generalitat Valenciana, en 2007, crea una ley del Audiovisual, en la que prevé sanciones económicas a repetidores que emitan sin licencia, y cierre de los repetidores en caso de reincidencia, mientras la ACPV declara que ellos no emiten, si no que transportan la señal y la redifunden. Así, tras varios avisos judiciales del President Camps, un juzgado de Alicante autoriza a cerrar un repetidor de ACPV en esta provincia, mientras que otro de Castellón y dos más de Valencia deniegan la entrada a los repetidores a las autoridades de la Generalitat Valenciana para su cierre.


A finales de 2010, otra ley de la Generalitat Valenciana agiliza las sanciones a ACPV y apremia en el cobro de sus multas. ACPV, viéndose acorralada financieramente, decide cerrar los tres repetidores que le quedan, dejando así a toda la Comunidad Valenciana sin emisiones de TV3.

Mientras, la Generalita Valenciana negocia con la Generalitat de Catalunya un acuerdo de reciprocidad de emisiones (como sucede entre Catalunya y las Illes Balears), aunque pone dos condiciones para tal pacto: que en la información meteorológica de TV3 no informen del tiempo más allá del Ebro, y que nadie de TV3 diga nunca País Valencià, sino Comunitat Valenciana.

Tales son los hechos. Ahora vienen mis opiniones.

Canal 9 es un canal tremendamente manipulado: en los informativos valencianos tienen vetada la palabra Gürtel. Ya se la pueden quedar, porque no quiero más mierda en mi televisor; ya tengo Telecinco e Intereconomía.

El cierre forzoso de las emisiones de TV3 en el País Valencià es por puro capricho político: el anticatalanismo en Valencia da votos ("quieren quedarse con lo nuestro!", "Cataluña es imperialista!"), y lo mejor para luchar contra el anticatalanismo es poder ver con los ojos de un catalán, y qué mejor que TV3...

Cualquier prohibición es horrible; pasó lo mismo con la COPE y Catalunya. Antes que prohibir un canal, siempre queda el zapping...

El nombre de País Valencià es el que, históricamente, se ha utilizado para referirse al antiguo Reino de Valencia. En el nuevo estatuto de 2006, aprobado (sin referéndum) por PP y PPSV, el nombre oficial se define como Comunitat Valenciana. El nombre oficial de Londres es London, pero usamos Londres. El nombre oficial de mi ciudad es L'Hospitalet de Llobregat, pero la gente la llama Hospi. Cuando alguien prohibe un nombre, es porque les asusta lo que detrás de ello se esconde: la verdad.

Y hablando de nombres; los Países Catalanes es otro nombre, y hace referencia a unos territorios con una misma lengua, simplemente. Es como los Países Hispánicos o los Países Anglófonos, y nadie acusa a España o a Inglaterra de ser imperialistas... Para más inri, en la definición de Países Catalanes, se excluye la Val d'Aran y las comarcas valencianas castellanoparlantes... ¿Aún diremos que los Países Catalanes son expansionistas? ¿Y nos dejamos Baquèira Beret?

La problemática reside en que, desde bien entrada la democracia, se han dinamitado (a veces desde la propia Catalunya) las relaciones entre las Autonomías de Catalunya, Baleares y Valencia. Continúan siendo estas tres autonomías las más maltratadas fiscalmente, y jamás nos habíamos encontrado tan separadas.

Pero, navegantes, no olvidemos que hay un artículo en la Constitución española expresamente redactado para los Países Catalanes, por si se reconstruyeran puentes:

Art. 145.1.- En ningún caso se admitirá la federación de Comunidades Autónomas.

Divide et vinces. Divide y vencerás.

lunes, 21 de febrero de 2011

Hom

Hola Lector(es) y/o Lectora(s),

Hace tiempo que quería hablar sobre un documental caserillo, hecho por varios jóvenes catalanes. Se titula Hom. El documental es muy, pero que muy simple: armados con una cámara, aprovechando una semana santa, los cuatro jóvenes catalanes viajan por varios pueblos de Castilla-La Mancha, en busca de... aún no sé qué busca(ba)n. ¿Respuestas? ¿Comprensión? ¿Reafirmar sus ideales? ¿Refutar sus tesis? Tal vez vosotros seáis capaces de sacar el entuerto...

Por cierto, en el Youtube está íntegro, dividido en 8 partes. Yo me quedo con (y publico) la voz en off:

Hom detesta l'immovilisme,
sentir-se presoner d'una sola veritat.

Hom instauraria la república de la ambigüetat,
de la improvització, de la espontaneïtat,
d'allò ingenu.
On es confongués la ficció amb la realitat,
la religió amb el pragmatisme,
les creences amb el coneixement.
On no tocar de peus a terra
fos una manera de circular
i ser lloro estés prohibit.

Hom es fa preguntes, i està fart de cantarelles,
i en el transcurs del seu desconsol dominical,
planeja un viatge
amb l'objectiu de trobar interlocutors:
per mirar-los als ulls,
per parar l'orella,
per cridar en silenci,
per tenir cagarrines... si cal.

Hom vol treure el cap per la finestra,
per gaudir de la funció
del fabulós espectacle que omple
llibretes quadriculades
de cronistes pusil·lànimes.

Hom lliga un farcell d'indignació sedimentada,
de sístoles i diàstoles en forma d'esponja,
i s'allunya sentint el soroll de la vida,
obstinat en conquerir respostes.
Placebo pel seu esperit.

Hom resta perplex i moix
vers tan poc senderi.
Nota com per dins li falta aire.
Les percepcions s'enteranyinen,
la il·lusió s'escola
com si fos aigua entre els dits.

Hom perd la paciència
i se li gangrena el somriure.
La bellesa la perceb fugissera.
Les conviccions, llunyanes.

Hom se sent presoner en el país de la por.
Por a l'eco de la repressió,
al mediocre i neuròtic inquisidor.
I por a la pèrdua d'una harmonia
que mai no ha existit.

Hom portaria el seu passaport al psiquiatre.

Hom creu que la toxicitat de les genealitzacions,
dels pensaments,
de les idees que brollen dins nostre
ens aboca a una absoluta deixadesa panfletista,
insubstancial.

Hom creu que no sabem res,
ni ens interessa saber-ho.
Endollats a l'auricular d'ones hertzianes brutes,
deixem que es distanciï de nosaltres el plaer,
la màgia d'intuir, de trobar, de conéixer.
Se'ns fa una empresa costosa
obrir la boca sense ser gratuïts,
erudits sense pedigrí,
traginers de fum a la testa,
col·leccionistes de boira.

En traspassar la frontera,
hom també creua el límit de la seva realitat.
I la força i la gravetat de les seves cabòries
es fan xiques com la flama d'un misto.
Quan hom recorda l'origen del viatge,
la seva verdor, les perspectives frondoses,
l'amplitud de mires amb què l'encarava,
es reconeix perdut en la distància
de cada kilòmetre consumit,
de cada minut recorregut.

Hom comtempla perplex
la lleugeresa dels seus ideals.
Arriba a sentir-los llunyans,
descarnats.

Hom està cansat, entre trist i content

La última victoria de Jordi Hereu

Hola Lector(es) y/o Lectora(s),

La última victoria de Jordi Hereu fue este sábado. Y no es porque, cronológicamente, sea la victoria más reciente (que también), sino porque no volverá jamás a conocer las mieles del triunfo, electoralmente hablando.
Hereu tot cofoi

Ganó el candidato estable, la continuidad del modelo agotado, el hombre antaño del partido, pero nunca nadie estuvo más solo en la victoria (que ya de por sí es solitaria) como lo pudo estar, este fin de semana, el alcalde Jordi Hereu. Él, hacedor de referendos diagonalizantes, proclamador de candidaturas olímpicamente hivernales, reconversor de ravales, adalid del civismo sostenible, pijo-progre simpaticón, sabe que su ocaso está cerca. Y lo peor es que es consciente (como cualquier ciudadano de a pie) que su rival, el realmente ridícul Xavier Trias, es peor candidato que él. Pero la democracia es la expresión exagerada de las pasiones más viscerales, y, ya puestos, no hay peor lacra que la estigmatización del fracaso.

Jordi Hereu, el osado, no cedió a las presiones del aparato socialista, que le exigían que dimitiese y no volviese a presentarse a la alcaldía. Jordi Hereu se negó, y dicen que se le vio por las calles barcelonesas exclamando: "¡Que vengan a sacarme!". El aparato (Iceta, Zaragoza y el alicaído Montilla) presentaron, matando dos pájaros de un tiro, a Tura como revulsivo. Bendecida también desde Madrid, la exalcadesa de Mollet, isultantemente desconocedora de Barcelona, quiso ambicionar el puesto. "Que vengan a sacarme", dijo Jordi. Y vinieron. Vino el aparato y vinieron los medios de comunicación a por Hereu, pero se lo encontraron atrincherado en su oficina, sabedor de que Barcelona es grande y que sólo él y sus afines controlan la Ciudad Condal. "¿Queréis primarias?. Recordad que juego en casa..." cuenta que dijo Jordi Hereu. Y, ya lo saben los amantes del fútbol, que jugar en casa es media victoria. Y ganó.

Pero la confrontación siempre es binaria, pues hay vencedores y vencidos: ¿quiénes son los perdedores?. En primer lugar, Montserrat Tura, que ya no le queda cargo importante al que optar, viendo que la Secretaría del PSC le está bastante vetada. Es ya un muerto por el camino, cosa que ya le va bien, indirectamente, al aparato. Pero este último también ha perdido. Su candidato ha sido derrotado (añadámosle también que el candidato del aparato en Sant Cugat del Vallés también ha sido perdido las primarias). En esta situación, un mal resultado en las municipales se los puede llevar a todos por delante: no podrán aferrarse al cargo del partido, sabedores que sus propios militantes les son reacios. Con todo, estoy convencido que, si Hereu pierde las elecciones, el aparato del partido dirá: "¿Véis como no era un buen candidato?". Y los mandaremos a freir espárragos.

Hereu i Montilla ja no són amics

Jordi Hereu, solo en su poltrona, se enorgullece de haber derrotado a sus propios camaradas, que urdieron tramas para desbancarlo, pero su satisfacción es efímera: la fecha de caducidad se sitúa en el 22 de Mayo. Allí, si hacemos caso a las encuestas (que últimamente no fallan), Trias arrasará con toda marca socialista, y conseguirá que, 33 años después, haya un cambio en la Ciudad Condal. ¿O tal vez no?

La ciudadanía, la masa, la gente, el colectivo,... es una entidad compleja. Nos causan simpatías las causas perdidas, los rebeldes, las víctimas de conjuras. Y Jordi Hereu, si juega bien sus (recién barajadas) cartas, puede apelar a este sentimiento grupal para erigirse como víctima de una campaña de su propio partido para destronarle: sólo esta última maniobra, totalmente suicida, puede dejarle opciones a la reelección. A los catalanes siempre nos ha gustado mucho ese refrán que dice: de fora vingueren i de casa ens tragueren... Lástima, Jordi, que el ayuntamiento no sea ca teva.

lunes, 14 de febrero de 2011

Quo vadis, Arabia. La revolución de Internet

Hola Lector(es) y/o Lectora(s),

Aunque hoy es día de enamorados y congresos de telefonía, de la resaca de la copa del rey de baloncesto y del fiasco perico contra el Madrid, creo oportuno hacer un comentario sobre lo que los historiadores del futuro llamarán las Revoluciones de 2011 (o las Revoluciones de las redes sociales, vete tú a saber...).

Recuerdo en clase de historia, en el colegio, que nos enseñaron las Revoluciones de 1830. Estas vinieron como resaca de una mala digestión europea de la Revolución francesa, motivada por, digámoslo así, un ardor de estómago napoleónico. En 1830, de enero a diciembre, la gente de toda europa se amotinó en defensa de unas nuevas libertades que recién acababan de asomarse en el ideario colectivo.

Así, los Países Bajos se dividieron y nació Bélgica. En Francia echaron a patadas (y balazos) al último rey borbón, Carlos X, y pusieron a un tal Luis Felipe (que otra revolución, 18 años después, se lo cargaría). En Polonia, la revuelta de calado independentista fue reprimida por Rusia. En la Italia dominada por Austria, decenas de ciudades se alzaron en armas, mientras que los principados toscanos se encienden en llamas. En España, se desencadena una guerra civil entre liberales y conservadores (o cristinos y carlistas). En la Gran Bretaña, las protestas desembocan a que se otorgue el voto al doble de ciudadanos que hasta entonces. En Alemania, los jóvenes estudiantes toman las universidades, mientras Hesse, Brunswick y el Palatinado destronan a sus reyes, e incluso proclaman repúblicas...

Estas revoluciones de 1830 marcaron una época, e influyeron en el devenir de Europa, como la Revolución francesa y la independencia de los Estados Unidos, la Revolución de las Colonias españolas, la Revolución Rusa, la emancipación de África y la caida del Muro de Berlín y la URSS. Son procesos, movimientos en cadena, fichas de dominó que, al caer, sacuden las bases de lo establecido.

Pues, amigos navegantes, eso es lo que se está viviendo, ahora mismo, desde Rabat a Teherán, desde Damasco a Jartúm. Estamos presenciando un momento histórico, en el cual las principales dictaduras laicas del Magreb y Oriente Medio están cayendo progresivamente.
Empezó en Argelia (y no en Túnez), pero el eco se hizo oir más en su vecino tunecino, donde la muerte por inmolación de un simple joven, de un ciudadano cualquiera, abrió la caja de pandora. Rápidamente, las protestas se extendieron por el país y por toda la orilla sur del Mediterranio. Tanto Túnez como Egipto, a base de protestas, manifestaciones y proclamas, han derrocado a sus dictadores. ¿Ha sido una revolución de Internet? Pues muy posiblemente, no solo para informarse y organizarse, sino para perder el miedo a hablar y protestar, para quitarse la mordaza de la boca. Y, ¿han sido solo los ciudadanos quienes han hecho triunfar las protestas?. No. En ambos caso, tanto Túnez como Egipot, han contado con la complicidad (o la indiferencia) de las Fuerzas Armadas. Sin ellos, hubiera sido otro Tiananmen...


Pero los países donde el ejército se ha mantenido fiel al régimen, a pesar de las protestas, también han sufrido cambios: en Jordania y Palestina, dimisión de todo el gobierno. En Yemen, su "Presidente" ha anunciado que no se volverá a presentar. En Bahréin, manifestaciones con víctimas ayer. En Irán, en estos mismos momentos, la gente se ha echado a las calles contra la opresión en su paraíso islámico. ¿Próxima estación, Marruecos? ¿Arabia Saudí, final de trayecto?

¿Todas estas revoluciones terminarán en democracia? Pensemos que, a día de hoy, sólo existen cuatro países en la zona que puedan llamarse democracias: Turquía, Palestina, Líbano y... Israel. Desde Marruecos a Pakistán, una veintena larga de países y sólo cuatro democracias. Dictaduras, monarquías absolutas, estados teocráticos... ¿los países árabes que anhelan? ¿Una democracia al estilo europeo? ¿Una república islámica con toques turcos? ¿Un régimen religioso como Irán? Tal vez lo único que quieren es estar mejor de lo que están ahora.

Para acabar, según pura teoría histórica, las revoluciones sólo pueden seguir dos caminos: una transición o una anarquía. La transición (Alemania, España, Portugal...) es tutelada y compartida con la élite gobernante saliente y la oposición oficial interior y exterior. La anarquía (Irán, Vietnam, Italia de 1922, China post-guerra mundial...) conduce principalmente a que el grupo o facción mejor organizada se alce con el poder, aunque sea minoría.

Ante esta disyuntiva, quo vadis, Arabia? ¿Transiciones o revoluciones? ¿Democracia o islamismo radical? ¿Libertad, prosperidad o confrontación? ¿O todo mezclado y servido caliente, muy pero que muy caliente?

lunes, 7 de febrero de 2011

Primarias en el PSC, o como defenestrar al heredero socialista

Hola Lector(es) y/o Lectora(s),

Mala época para ser socialista, y peor aún si se es de Barcelona. Las primarias entre los candidatos Hereu y Tura solamente servirán para evidenciar más aún si cabe la desertización de las ideas socialdemócratas.

Pongámonos en antecedentes, para contemplar la magnitud de la tragedia barcelonesa. En las primeras elecciones de la democracia, la alcaldía la ganó Narcís Serra por el PSC. A mitad de mandato, se fue a Madrid a hacer de Ministro y se la dejó (en herencia) a Pasqual Maragall, del PSC. Éste, después de varias elecciones y unas Olimpiadas, se retiró a mitad de mandato y se mudó a Roma, a preparar su asalto a la Generalitat (supongo que se fue tan lejos para coger más impulso en el salto...). Total, que se dejó de nuevo la alcaldía, cual pisito de Torrevieja, como si fuera de patrimonio; esta vez, el beneficiario fue Joan Clos, del PSC. Pero, otra vez a medio mandato, tomó las de Villadiego hacia el Ministerio de Industria (aunque, mejorando a su imitación en el Polònia, en su toma de posesión juró como ministro de Justicia...), y legó el Consistorio al Hereu. Así durante más de treinta años...

Pero eso es pasado, dirá el lector. Ahora lo que toca son las primarias. Pero, ¿por qué se celebran primarias en Barcelona? Por varias razones, según miremos a los personajes implicados:

- Jordi Hereu: el actual alcalde ha superado en memeces a su precedesor Clos, con tonterías tan gordas como la consulta sobre la Diagonal (ocultando la opción C, que fue la ganó por mayoría), la proliferación de áreas verdes (parkings públicos más caros que los privados por toda la ciudad, cuando su razón era obvia solo en el centro) o el querer celebrar los Juegos Olímpicos de invierno en la ciudad (se ve que Hereu tuvo la idea con las nevadas de marzo de 2010...). Las encuestas le dan como perdedor ante Trias, y no ha sabido retirarse a tiempo (o sea, a mitad de mandato), como los alcaldes precedentes. Su partido le monta unas primarias por la cara, y él, muy digno, se presta a luchar junto con toda la maquinaria electoral socialista de Barcelona. Incluso, ve en las primarias una posibilidad de reforzarse electoralmente de cara a las municipales, con más presencia en los medios y, en definitiva, más tiempo de pre-campaña.

(Inciso: algunos políticos no se han dado cuenta de que cuanto más calladitos, más votos sacaran, en una época de crisis económica y desprestigio político. Miremos el ejemplo de Mas; una campaña calmada, sosegada, sin aspavientos, sin declaraciones a destiempo, como quien pasea por el campo y... ¡pam!, 62 diputados. Hoy nuestros políticos están más guapos en silencio.)

- Montserrat Tura: Exalcaldesa de Mollet, exconsellera de Interior en el primer Tripartito, lo hizo francamente bien. Tan bien, que en el siguiente Tripartito la degradaron a Justicia, más que nada para que no hiciera sombra a Montilla, con un perfil intelectual claramente inferior. Pero ella continuó su labor, y de nuevo lo hizo bien...

(Inciso: Actualmente, hacerlo bien en política es no cagarla. Es triste, pero es la condena que pagamos por tener unos medios de comunicación obsesionados con los titulares llamativos, los sucesos, los agrios enfrentamientos, etcétera. Otro día hablaremos de ello, y de quién es culpa)

... y Montilla la llevó como número dos en las listas electorales, pues así se contentaba al (inexistente) sector catalanista del PSC. Pero, ante la hostia socialista en las elecciones, y el adiós de Montilla, los Capitanes del partido decidieron dar el cargo de portavoz del grupo electoral (o sea, el timón) a Joaquim Nadal y no a Montserrat Tura. Y ésta, ambiciosa ella, pues se veía como jefa de la oposición, se picó y dijo: "¿ah, si? Pues os voy a tocar la moral y voy a optar a la alcaldía de Barcelona".

- Los Capitanes del PSC: Iceta, Zaragoza, y compañía, más su legión de alcaldes del Baix Llobregat y el Vallés, son los que controlan el aparato socialista desde la defenestración de Obiols. Ellos pusieron a Maragall, y luego lo sacaron por revoltoso, y lo cambiaron por Montilla. Estaban muy legitimados, puesto que por primera vez habían logrado el gobierno de la Generalitat, pero con la última debacle, ven su puesto amenazado. Son concientes de que, con un tropezón más, se enfrentarán a una revuelta en sus propias filas, peor que Túnez o Egipto. El cabeza de turco, el sacrificado por (su) bien común es Jordi Hereu.

Saben que Barcelona está casi perdida: la única que puede amortiguar el golpe, e incluso conservar la ciudad, es Montserrat Tura. Pero aún con una derrota socialista, los Capitanes ganarían: arruinan las credenciales políticas de Tura, y con ello, al (inexistente) sector catalanista del PSC. Son alfiles, y el resto, peones.

lunes, 31 de enero de 2011

Hostilidad hacia lo blanco

Hola Lector(es) y/o Lectora(s),

Hoy por hoy, el equipo de fútbol más odiado en las Españas es, sin duda, el Real Madrid. Quedan lejos aquellas ligas donde el equipo de la capital, orgullo patrio castizo, era recibido con aplausos en (casi) todos los campos de la Liga. Queda lejano también cuando la selección española era vertebrada y completada con jugadores merengues. Y queda anticuado su himno, donde se hace gala de respeto por los rivales y caballerosidad en el juego.

Tal vez mi visión esté sesgada y influenciada por mi confeso culerismo, y vea como real aquello que deseo, pero, oye, a mí me da que al Madrid no lo quieren allá donde vaya. Como se dice siempre, la crisis viaja en Puente Aéreo, y el Barça y el Madrid son vasos comunicantes. Por tanto, si decrece la admiración hacia el Madrid y crece la animadversión hacia lo merengue, el espacio vacío que éste ocupa solo lo puede llenar el F.C. Barcelona.

Esta manía de la que se hace gala en los campos españoles contra el Madrid no nació ayer. Llevan tiempo currándoselo, ganándoselo con favoritismos federativos, actitudes de jugadores, políticas soberbias de fichajes y, como colofón, un entrenador que nada tiene que ver con los buenos de Del Bosque o Pellegrini. Eso a nivel de club, porque a nivel mediático, la campaña de acoso y derribo que emprendió la caverna contra Guardiola, y que aún continúa, no hace más que acentuar ese desprecio hacia el Madrid y su entorno que cualquier amante y forofo del deporte rey debe sentir.


Hostil fue el Reyno de Navarra, como de costumbre, pero también lo fue el Sánchez Pizjuán, el Molinón, e incluso el Coliseum Alfonso Pérez, campos tradicionalmente propicios para los blancos. Al Madrid se la tienen jurada muchas aficiones, porque lo ven débil, pero soberbio, tocado, pero chulesco. Y Cristiano no ayuda.
Vale, es un jugadorazo. Pero todo lo que tiene de buen jugador lo tiene de mala persona (no es que sea malvado, es que es egoísta por naturaleza, Carbonero dixit). Ayer en el antiguo Sadar, se encaró con el Rifle Pandiani y le preguntó, con aires de superioridad, que cuánto cobraba. (Aquí los de Crackòvia fueron unos visionarios, pues siempre imitan a Cristiano diciendo "barato" a quien quiere insultar). Pero no sólo es este comentario: a Pedro, nuestro Pedro, le preguntó en el campo "y tu, ¿quién eres?", a lo que el canario le contestó, bordando la genialidad: "yo, campeón del mundo, ¿y tú?"

Cristiano ha sido el único que ha sacado de quicio a Iniesta, que todo el mundo sabe que, de nervio, poco. CR se mete con el público, ya sea el Calderón o San Mamés, vacila a los recoge-pelotas, falta al respeto a sus compañeros, rivales o no, y aún tiene las santas narices de quejarse como un poseso cuando le hacen una falta a destiempo. Quién siembra vientos... ¿De verdad el Madrid quiere que la chulería, la soberbia, el mirar por encima del hombro, la provocación y la mala educación sean valores asociados a su imagen?

Y Mou no se queda corto, por supuesto. Ya sabíamos que es un provocador, y algunos creíamos que lo hacía porque de esta manera aliviaba la presión hacia sus jugadores, concentrando la ira de la afición contraria en su persona. Pero esa excusa se ha quedado obsoleta: él es así, no hay motivo de fondo. No lo hay porque no sólo provoca a la prensa y afición contraria: ningunea a sus propios jugadores (Pedro León, Canales, Morata, Benzemá...), al director técnico de su equipo, a la prensa afín al no dar ruedas de prensa ("salgo a hablar cuando quiero yo, no cuando queréis vosotros...", y otras lindeces).

Todo está motivado por una espiral de desesperación ante la falta de juego y resultados, que bien se podría parar ganango un título importante. Pero el mal ya está hecho: el Madrid ha perdido el favor de España. El Madrid ha perdido su trono como rey del fútbol español. No me atrevería a decir que el Barça lo ha ocupado (ni quiera hacerlo), pero tal vez hoy España, futbolísticamente hablando, ha pasado de una monarquía absoluta a una república democrática.

Dice el himno del Madrid...

Club castizo y generoso,
todo nervio y corazón,
veteranos y noveles,
veteranos y noveles,
miran siempre tus laureles
con respeto y emoción
.

¡Hala Madrid!, ¡Hala Madrid!
Noble y bélico adalid,
caballero del honor.
¡Hala Madrid!, ¡Hala Madrid!
A triunfar en buena lid,
defendiendo tu color

¡Hala Madrid!, Hala Madrid!, Hala Madrid!
Enemigo en la contienda,
cuando pierde da la mano
sin envidias ni rencores,
como bueno y fiel hermano
.


lunes, 24 de enero de 2011

La rosa se amustia

Hola Lector(es) y/o Lectora(s),

La izquierda está en crisis, aquí y en el resto de Europa. No se me entienda mal: todo el mundo está en crisis, pero la izquierda que es capaz de gobernar está peor. Y va más allá de la debacle financiera o de los desbarajustes electorales. La socialdemocracia ha perdido el norte y el sentido, y anda errática en el tablero político, sin contar con propuestas propias ni ideas actualizadas.

La socialdemocracia, en contraposición al conservadurismo y liberalismo, defendía tres pilares básicos: una economía mixta público-privada, un estado del bienester con ayudas y prestaciones a los más necesitados, y una mezcolanza entre laicismo, secularización y recaudación de impuestos en tramos progresivos. Pues bien, hoy, en pleno siglo XXI, hemos alcanzado tales metas. Y lo que deberíamos considerar como una victoria de la socialdemocracia: todos los partidos, de un lado a otro del arco parlamentario, comparten estos puntos en sus programas.

Imaginemos dos hipótesis. La primera es una sociedad con una alta tasa de inmigración. Se presenta a las elecciones un partido que aboga por la expulsión de todos los inmigrantes. Ese partido gana en los comicios, forma gobierno y expulsa a los no nativos. En las siguientes elecciones, ¿tiene sentido que vuelva a presentarse, si no tiene nada nuevo que ofrecer?

La segunda hipótesis: una región cuenta con un partido independentista, que arrasa en las elecciones locales. Con las masas a favor, convoca un referéndum de independencia y lo gana. Nace un nuevo estado. En las primeras elecciones que se celebran, ¿tiene sentido que este partido vuelva a presentarse, si ya ha conseguido el objetivo que le daba sentido?

Por tanto, una vez que nuestra sociedad cuenta con una economía de libre mercado, con organismos públicos reguladores, con asociaciones que defienden los derechos de los usuarios, clientes y trabajadores, con un estado que garantiza las pensiones, las contraprestaciones por desempleo, las ayudas por invalidez o minusvalías, con impuestos proporcionales a la riqueza del contribuyente... ¿tiene sentido ser socialdemócrata? ¿No lo somos todos?

Por ello, y aunque la socialdemocracia haya conquistado sus principales metas y, más meritorio, haya naturalizado y fundido los derechos sociales con los derechos civiles y políticos, su éxito ha supuesto su muerte, su sin sentido, su inutilidad.


"Eso pasa con todas las ideologías", pensará el lector. Podría ser, pero no es lo que se traduce de la voluntad de las urnas. Los partidos neo-comunistas o ecologistas aportan nuevas ideas desde la extrema (que no extremista) izquierda, anuando derechos individuales y de sostenibilidad. Los liberales emergen como catalizadores de la comunión entre las crisis y el capitalismo, a la vez que critican el intervencionismo del estado. Los conservadores recuperan (no innovan, renuevan) como bandera el nacionalismo, el orden y la tradición. ¿Y la socialdemocracia?

Sólo seis de los 27 países de la Unión Europea son socialdemócratas, entre ellos (tomemos nota, porque aunque no haya relación, no deja de ser irónico) España, Portugal y Grecia. Todos los cargos de relevancia de la Unión Europea son ocupados por conservadores o liberales: la Presidencia de la Unión (Van Rompuy), de la Comisión (Durão Barroso), del Europarlamento (Buzek), del Eurogrupo (Juncker)...

Y mientras, en Catalunya, el PSC sufrió un batacazo electoral del que aún no se han repuesto, y lo que es peor, aún no se han dado cuenta de lo que ha significado obtener el peor resultado de su historia ("jugamos como siempre," dicen los socialistas, "y perdimos como nunca").

Que las encuestas sitúen a Xavier Trias tan por delante del candidato socialista a la alcaldía de Barcelona (sea Tura, exalcaldesa de Mollet!!, o Hereu) es denigrante para la ciudad, pero más lo es para el PSC. Que Mariano Rajoy pueda ganar las elecciones por mayoría absoluta (la mayor de la historia, dicen algunos) es vergonzoso para España, pero aún más para el PSOE.

Se buscan refundadores de ideologías con urgencia. Abstenerse miembros jóvenes del partido.

martes, 18 de enero de 2011

La encrucijada de las 17

Hola Lector(es) y/o Lectora(s),

La crisis financiera no ha hecho más que acentuar otra crisis que veníamos arrastrando desde hace años: la crisis política. Con una opinión pública (u opiniones) cada vez más alejada de la casta gobernante, el descrédito se acelera y Túnez nos parece más cercano, salvando, como no, las distancias mediterranias.
Dentro del pack de la tontuna política, quienes sufren peores males de cabeza no son otros que los dirigentes del Partido Socialista. Están totalmente desorientados (más que el propio país), dando tumbos mientras cavan sus tumbas (políticas). Son, por así decirlo, como un extra malo de The Walking Dead en los pasillos del Congreso.

Pues bien, ahora ZP, ese hombre capaz de opinar lo contrario, lo inverso, y de nuevo lo opuesto en tan solo cinco minutos de reloj, se ha apuntado a esta nueva moda de la meseta en culpar de los desmanes de la crisis a las autonomías, tendencia iniciada por El Mundo, la Zorra de España y sus secuaces, seguida de cerca por el Partido Popular. Sí, ZP, el hombre de la España plural, el Presidente que dijo que el concepto de nación española era relativo, el que prometió apoyar el estatuto. ZP, como cuando recorta gasto social siendo socialista, se encumbra en el paradigma de la crontradicción y proclama: ¡Ojo! ¡España una y no 51!

Hace ya unos treinta años, después del golpe de estado del 81, se intentó una recentralización del estado en detrimento de las recién creadas autonomías, la conocida como LOAPA (o LOHPA en catalán), ley bendecida tanto por el PSOE como por UCD. En esa época, ironías de la historia, fue el Tribunal Constitucional quién paró los pies al Gobierno para gran alivio de las Españas periféricas: se abortó una borbonada en toda regla, una involución autonómica. Fue una encrucijada en el camino, que pudo haber sido de otra manera bien distinta.


De nuevo, vemos como tanto la izquierda como la derecha (y la extrema derecha) pretenden recortar competencias en busca de un cabeza de turco, como si las autonomías fueran las culpables de algo. ("No se pueden tener 17 defensores del pueblo, ni 17 presidentes..." dicen, como si el número 17 fuera ya de mal agüero, el número del diablo, o peor, el número de la crisis financiera). Pues, ¿sabéis qué? Voy a rebatir estos argumentos con una sola frase: el Gobierno Central gasta el 20% de todos los impuestos recaudados, mientras su deuda representa el 60% de toda la deuda de todas las administraciones. O lo que es lo mismo: el Gobierno Central se queda con un de cada cinco euros recaudados para sus competencias, pero casi 2 de cada 3 euros que el Estado debe corresponde al Gobierno Central. O sea, que quién derrocha es la Administración estatal. Quizás sí que deberíamos reformular España, sí... pero hacia otro lado.

Pero no se convencerá la meseta de tal cosa, no. Ellos creeran fervientemente que la culpa es de las autonomías. Pero no las suyas, no, la culpa no es de Madrid, o de Valencia, o de Andalucía, o La Rioja. La culpa es de la madre de todas las autonomías: Catalunya. Ella es el objetivo prioritario, y hacia ella van las advertencias. No era suficiente el recorte del TC, ni la financiación "solidaria" que nos ha llevado a emprestarnos. Ahora la amenaza viene por ley.

Y mientras, aquí pelamos la pava. Artur I, el guapo, Príncipe Encantador, les advierte: "sobran autonomías, pero no la nuestra". Si no hay concierto, adiós música. Si hay recorte, adiós España. La encrucijada de las 17 promete ser apasionante.

lunes, 10 de enero de 2011

Alto el terror

Hola Lector(es) y/o Lectora(s),

Al fin llegó el anuncio de ETA: alto el fuego permanente. Parece que los ni-ni's etarras ya no quieren jugar más al ratón y al gato porque están llevando las de perder, y se dan cuenta de que su juego no les lleva a ningún lado, salvo a la cárcel.

Todo el mundo sabía que la noticia era cuestión de tiempo, desde aquella declaración de tregua indefinida que anunciaron el pasado septiembre. Lo único que se ignoraba era cuándo se iba a publicar (vamos, como lo del balón de oro, que se sabe unos meses antes quienes son los finalistas para recibir el premio).

Creo que los motivos por los que se declaró la tregua en su momento continúan siendo válidos para el anuncio del alto el fuego (alto el terror, se debería decir): la falta de recursos financieros, la no consecución de ninguno de sus objetivos políticos por medio de la violencia, y sobre todo lo demás, la presión policial a la que ETA estaba siendo sometida (¿tiene el CNI un topo en la organización? ¿Cómo se explica que, recién constituida una cúpula, sea detenida? ¿Lo sabremos algún día, como supimos la heroicidad de Mikel Lejarza, el "Lobo"?).

Respiran aliviados los amenazados en Euskadi, pues por fin podrán salir a la calle sin el temor de un tiro en la nuca de improviso, sin tener que mirar debajo del coche constantemente, sin haber de desconfiar de todo aquel que se les queda mirando por casualidad en la calle. Dioses, debe ser tan descorazonador haber de (sobre)vivir con ello!

Si se me permite la frivolidad (qué coño! si el blog es mío! es como mi scatergoris! Pulpo como animal de compañía!), mala noticia para el señor Mayor Oreja y su negocio de escoltas, que se tendrá que buscar trabajo, muy a su pesar, lejos de aquí, tal vez en Arizona (o en EEUU en general). Y buena noticia para las arcas del Estado, que en estos momentos de crisis, cualquier reducción de gasto es bienvenida.

Pero ahora que ETA ha hecho su movimiento, es el turno del Estado. ¿Se legalizarán de nuevo los partidos abertzales? ¿Se acercarán los presos etarras a las cárceles de Euskadi?. Ambas exigencias son justas: su no cumplimiento actual es síntoma de una excepción democrática que, con un alto el fuego, debería ser eliminada. ¿Habrá más contrapartidas? ¿Se establecerá un proceso negociador con una meta más ambiciosa? ¿Qué puede ofrecer España, si no es la aceptación del derecho a la autodeterminación?

Por otro lado, ¡los etarras son cutres a más no poder!. El decorado de sus declaraciones siempre es el mismo, sus discursos son repetitivos y sus gestos, trasnochados. Eso del puño en alto es irrisorio. Y decir ahora que "el conflicto" se debe solucionar pacíficamente... ¿ahora, no?. Vaya panda de niñatos... Incluso, si uno se fija en el final del vídeo de la declaración, se da cuenta que el etarra de la izquierda, cuando lo del puño, va muy desincronizado, tanto cuando lo levanta como cuando lo baja. Debe ser el patosillo de la banda. (Jo, qué gustazo eso de burlarse de un tío que te puede pegar un tiro! Claro, como están en alto el fuego...)

En fin, podría ser una buena noticia, si no fuera por el hecho de que, precisamente, este tipo de noticias se producen porque previamente había otras de nefastas: que aún haya gente que defienda la vía armada, el terror contra la población de a pie, el chantaje y el asesinato para defender sus ideas.

Hoy el hombre es menos lobo para el hombre. Pero continuamos aullando, aun sin luna llena.

viernes, 7 de enero de 2011

Y si cae Portugal...


Hola Lector(es) y/o Lectora(s),

La situación económica es grave, eso lo sabe hasta el más aislado. Llevamos tres años de crisis, y los brotes verdes que anunciaron a principios de 2009, o se han marchitado o no han crecido lo suficiente. Esta crisis financiera mundial coincidió en España con la crisis inmobiliaria, se lastró el consumo interno y las PYMES comenzaron a cerrar.

Catalunya, tantas veces llamada el motor de España, se ha librado de la crisis financiera (más que nada, por la ausencia de grandes bancos, y por la solvencia teórica de sus cajas), le ha tocado de refilón la burbuja inmobiliaria (tampoco cuenta con grandes constructoras), pero se ha llevado la peor parte en la destrucción de las pequeñas y medianas empresas, tanto del sector industrial como de servicios. Con todo, en 2010 ha sido la autonomía donde menos ha crecido el paro (a penas mil parados más), y donde más nuevas empresas se han creado.

Ahora el problema nos viene del déficit de las administraciones públicas. Estas, viendo el panorama, intentaron amortiguar el golpe a base de ayudas, incentivos e inversiones, mientras los impuestos de los ciudadanos descendían. El déficit era claramente previsible, e incluso económicamente tolerable. Pero no se contaba con que el Directorio Europeo, esa alianza franco-alemana (o carolingia, como nos diría Enric Juliana) iba a apretar las tuercas de los países más débiles (o sea, los PIGS: Portugal-Irlanda-Grecia-Spain) con amenazas más o menos veladas de una intervención económica que eliminaría de un plumazo cualquier independencia de los estados.


Cayó Grecia, porque falsificaron las cuentas. Cayó Irlanda, en medio de su particular crisis constructora-financiera. Y dicen las malas lenguas, o los más expertos (sí, aquellos que no supieron prever lo que se nos venía encima) que en marzo caerá Portugal. Y si cae Portugal, España se verá condenada a postrarse de rodillas, suplicando que se le de margen hasta que los motores internos y europeos tiren de la locomotora.

¿Por qué puede afectar tanto que caiga Portugal? Dos razones: nuestros bancos, y nuestro comercio. El sistema financiero español ha resistido medianamente bien la crisi mundial: un sistema bien regulado por el Banco de España desde la época de la Transición, y un reajuste a tiempo de las pequeñas cajas de ahorros (fusiones, opas y adquisiciones exprés para evitar que las diminutas entidades financieras fueran arrastradas por la corriente destructiva). Pero siempre quedará Portugal. Los grandes bancos españoles tienen sus principales intereses fuera de España: América latina, gran despensa española, no se ha visto afectada, y eso nos ha salvado. Pero los grandes bancos también tienen grandes intereses en Portugal. Y si Portugal cae...

Por otro lado, la interdependencia comercial con la Lusitania es enorme: la mitad de las importaciones portuguesas proceden de España (para contrastar, Catalunya solo importa de España un tercio...). "Si queremos, podemos comprar Portugal", se decía en las elites económicas españolas antes del batacazo de 2008. Pero si Portugal cae...

Mientras, la alianza franco-alemana, controladora de Europa y del euro, hace lo mejor para sus intereses: el banco americano compra deuda americana, el banco británico compra deuda británica, el banco chino compra deuda china... el banco europeo no compra deuda de los países europeos. Europa decide quién se salva y quién se condena. Y si Portugal cae...


Pero Alemania, la Catalunya de Europa, no está tan bien como nos hacen ver. Oficialmente, tienen tres millones de parados, un 7,7% (mientras España llegan a cuatro millones y rozando el 20%, pero el arraigo familiar mediterranio y su capa protectora evitan que un 20% sea sinónimo de bancarrota, como pasaría por ejemplo en Alemania). Pero son unas cuentas engañosas: con que alguien trabaje una hora a la semana ya no se le cuenta como desempleado. Los parados de más de 58 años tampoco se cuentan, ni menos aquellos parados enfermos a cargo de otras instituciones. Algunos sociólogos alemanes dan la cifra real de parados en torno a los cuatro millones y medio: casi un 12% de la población activa desocupada. Maquillaje en la locomotora.

Por otro lado, la precariedad laboral ha crecido espectacularmente en el paraíso germano: en diez años, los sueldos se han reducido un 4,5%, mientras en el resto de Europa crecían. Entre 1995 y 2010, la gente que tenía un sueldo considerado bajo (un mileurista de allí, por así decirlo) subió del 15% al 25%. De los 400.00 nuevos empleos creados en 2010, la mitad son empleos precarios, y la tendencia se acentúa.

Mientras que en 2008 un 3,7% de los trabajadores alemanes tenían un segundo empleo, a finales de 2010 esa cifra llegaba al 15%. Y prueba de esa precariedad alemana es que el consumo interno se estanca: las exportaciones, que en 1990 representaban el 25% del PIB alemán, ahora llegan al 48%. La mayor proporción del mundo. Caminan entre rosas, pero rodeados de espinosos barrancos. Y si cae Portugal, y luego cae España...

Auf Wiedersehen, Europa? Tschüss, euro?